#OrigiReto2018 | Game Over | Abril (1)

«¡Corre!» Sin detener la carrera, ladeé mi cabeza hacia atrás, para encontrar a quién había gritado aquella orden. No había nadie. «Ya vienen, nos alcanzan» De nuevo aquella voz. Parecía venir de dentro de mi cabeza. Tal vez fuera mi instinto de supervivencia después de ver en qué se habían transformado a los que yo llamaba, hasta hoy, mis vecinos, mis compañeros e incluso, mis amigos.

Le hice caso. Seguí corriendo.

La ciudad que me había visto crecer, las calles por las que había pasado en incontables ocasiones, todo a mi alrededor estaba devastado. Olía a humo y putrefacción. Contenedores y coches diciendo su último adiós mientras eran devorados por el fuego hasta solo quedar su estructura de hierro. Las tiendas donde había comprado alguna que otra vez, ahora luciendo sus escaparates hechos pedazos, saqueadas por delincuentes o simplemente por aquellos que, tan solo buscan la supervivencia. ¿Quién sabe? En estos momentos, es difícil juzgar. Los que todavía quedamos en nuestro juicio, todos nosotros tenemos algo en común. Sobrevivir. Y para ello, cada quién hace lo que puede. Aunque sean actos que, en otras circunstancias, ni se nos hubieran pasado por la mente.

¿Por ejemplo? Quién me iba a decir a mí, que iba a terminar por pegarle un tiro a quién, hacía tan solo un día, se había sentado junto a mí en clase de laboratorio.

Mis pasos me llevaron hasta el centro comercial. Recé por que las puertas no estuvieran cerradas y aún así, empujé con todas mis fuerzas. Suspiré de alivio al sentir la inercia empujándome hacia el interior del edificio.

Con las puertas a mi espalda, paseé la mirada a mí alrededor en busca de algo útil con lo que atrancarlas. Lo último que quería es que toda esa multitud apestosa y putrefacta lograra entrar y convertir aquel escondite en una maldita ratonera donde atraparme y, no solo acabar con mi vida si no, en el peor de los casos, convertirme en una de ellos.

«¡El sofá de tu izquierda!» De nuevo la voz de mi conciencia cuando más la necesitaba. Le agradecí mentalmente dando con el objeto que me decía. Un gran sofá de cuero negro, para hacer la espera de aquellos acompañantes de compradoras compulsivas un poco más cómoda. Volé hacia él y como pude lo arrastré bloqueando con él las puertas. De momento serviría, o eso esperaba, hasta que encontrara algo mejor.

¡Boom!

Ante aquel estruendo me puse alerta. Un disparo. Un único disparo que me erizó hasta el último cabello de mí ser. Había sonado demasiado cerca, con demasiado eco como para provenir de fuera. Estaba claro que no estaba sola en el centro comercial.

A no ser que el virus que había convertido a las personas en un despojo humano fuera una versión mejorada, había leído y visto suficiente para saber que su cerebro estaba tan dañado que no eran capaces de disparar un arma. Lo que me dejaba con cierta esperanza de que mi acompañante estuviera tan lúcido como yo. Con buenas o malas intenciones, no lo sabía. Pero si todavía razonaba siempre podríamos llegar a entendernos. O eso esperaba porque, la alternativa no era para nada esperanzadora. También se podía dar el caso que, esas cosas se hubieran hecho con un arma y, sin saber que estaban haciendo, hubieran dado con el gatillo. Lo que las hacía todavía más peligrosas.

En tal caso, no podía quedarme allí. Me fui deslizando lo más silenciosamente posible por el interior del centro comercial, empuñando la pistola que había encontrado horas antes por delante de mí. Alerta a cualquier movimiento o ruido extraño que pudiera apreciar.

Grrr… Grrr…

Me detuve en seco al escuchar los gruñidos. Con mi espalda pegada a la pared y usando el umbral de una tienda a modo de guarida. Me agaché para quedar a cubierto, asomando un poco mi cabeza para observar a través del cristal del escaparate al ser desgarbado y pestilente que se acercaba por el pasillo, arrastrando los pies desnudos y llenos de mugre a juego con el resto de su cuerpo.

El corazón me palpitaba tan fuerte que estaba segura que se escucharía el retumbar por todo el centro comercial.

Aquel ser cada vez más cerca. En cualquier momento me alcanzaría. Quise apartar la mirada, tirarme al suelo escondiéndome tras el pequeño muro de ladrillos que sujetaba los cristales del escaparate. Pero me era imposible. Estaba paralizada, como si al resto de mis extremidades no les llegasen las órdenes que mi cerebro les gritaba.

No sé bien cuándo ni cómo lo había hecho. Mi cabeza escondida entre mis piernas y mis párpados cerrados con fuerza. La oscuridad me había rodeado y con ella, la sensación de haberme hecho invisible a ojos ajenos.

¡Aaaah, muere cabrón!

El típico grito de guerra seguido de un golpe sordo retumbó en el edificio. Una voz que se me hacía conocida. Aún así, no me atrevía a moverme.

Vamos, levanta. — Ordenó. Abrí mis ojos, viendo una mano abierta señalando hacía mí. Despacio, alcé la vista para tópame con sus ojos azul cielo. Lo conocía. Brayden. —Tengo las cadenas, atranquemos las puertas como dios manda. Estaba por hacerle caso y seguirlo cuando, con el ceño fruncido, me detuve. ¿Cómo sabía él lo del sofá de la entrada? ¿Acaso la voz que yo creía pertenecía a mi instinto había sido él todo el rato? Pero… ¿cómo?

No tuve ocasión de preguntarle. De repente más gruñidos inundaron aquel silencio que se había instalado entre nosotros.

Me levanté como un resorte. El cañón de mi pistola por delante. Girando mi cuerpo rápidamente. Observando en todas direcciones.

Más gruñidos. Parecían provenir de todos los rincones.

¡Mierda, han conseguido entrar! —Gritó Brayden, tirando de mí hacía atrás. — ¡Rápido, a la azotea! Tal vez podamos acceder a algún edificio cercano.

Y corrí. Cómo nunca en mi vida lo había hecho. Tanto que si en aquellos momentos me hubiera visto el profesor de gimnasia hubiera alucinado.

Pero no sirvió de nada. En un momento habíamos dado de bruces con una horda de aquellas criaturas que una vez habían sido humanas, pero que ahora, lucían sus vísceras como quien luce una bufanda nueva.

Estábamos rodeados.

Y en la gran pantalla de televisión aparecieron las letras que daban fin a la partida del juego.

Game over.



Este relato pertenece al Reto de escritura #OrigiReto2018 para el objetivo 6.- "Inventa un relato descriptivo que haga que los personajes o la escena en sí, sean algo completamente diferente a lo que parece.".

*Podéis consultar las bases en el blog de Stiby o en el de Katty. Podéis uniros en cualquier momento de este año. 


Comentarios

  1. ¡Hola!

    Me ha gustado mucho el relato, me tenía muy enganchada deseando saber qué pasaba al final, y reconozco que me has pillado completamente desprevenida xD. No me esperaba que fuese ese el objetivo que estabas escribiendo, aunque de eso se trata, claro.

    Solo un par de cosillas... me parece que utilizas corchetes (<<>>) en lugar de comillas («»). Yo tengo mi programa de texto configurado para que me cambie los corchetes por comillas automáticamente en las opciones de autocorrección, por si te sirve la idea. De la misma manera, me parece que tienes algunos fallos en la puntuación de los diálogos.

    Pero son fallos de forma fácilmente corregibles; el contenido, que es lo importante, está muy bien.

    Un saludo, ¡hasta otra!

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    1. ¡Hola!
      Me alegra que te gustara y sí, el objetivo era ese, sorprender al final, me alegra de haberlo conseguido x'D

      Muchas gracias por los consejos, miraré lo de cambiarlo en el programa de texto y le echaré una repasada a esos diálogos para corregir esos fallitos.

      ¡Saludos! y gracias por pasarte.

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  2. Hola!

    Tengo que reconocer que, si no fuera por el título, jamás me habría planteado que fuera un videojuego y aun así, para cuando llegué al final conseguiste que me pillara desprevenido igual, me metí de lleno en la historia de zombies xD Así que muy buen trabajo con el ejercicio <3

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  3. Buenas!

    Ha sido interesante sobre todo ver el giro final que le habías dado al relato, la verdad es que no me lo esperaba y pensaba que sería el del personaje que se convertía en asesino (asesinar a un zombi también cuenta, supongo). Me ha gustado mucho cuando he leído lo de “game over” y todo ha cobrado sentido. Especialmente lo de la voz que no sabía de quién era o si era “suya propia”, porque eso me estaba confundiendo un montón a lo largo del relato.
    Mira que como dice por aquí Carlos el título del relato daba una pista, pero mira, no me lo esperaba jajaja. Así que muy bien cumplido el objetivo. No soy muy de zombis, la verdad, pero al dar ese giro el relato me ha acabado gustando más que si hubiese sido “real” :)

    He visto un par de detalles en estas frases:

    iba a terminar por pegarle un tiro a quién, hacía tan solo un día, se había sentado junto a mí en clase de laboratorio —> quien va sin tilde.
    paseé la mirada a mí alrededor —> mi va sin tilde.
    aquellos acompañantes de compradoras compulsivas —> no es incorrecto gramaticalmente pero me ha quedado raro que asumas que “las” compradoras compulsivas son exclusivamente mujeres.
    Otro detalle son los espacios que aparecen donde no deben en los guiones largos (ejemplo: entre el guión y la aclaración del narrador), pero me suena que me comentaste que era un fallo de tu procesador de textos o del propio blog :(

    Por lo demás genial! Enhorabuena por los puntos y me temo que tengo que ir a cenar antes de poder leer tu segundo relato que, supongo, estará relacionado con este.
    ¡Hasta luego!

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  4. Me encanta. Me estoy planteando para el año que viene añadir puntos por temática zombi xD Me has ganado solo con eso, pero además el final gamer es absolutamente adecuado y te me has vuelto a ganar. Solo hay dos formas de mejorar el rollo zombi, con videojuegos y con más zombis, FIN.

    Me gusta como haces que la protagonista avance interactuando con el entorno y esa voz que oye y que no terminas de saber de qué se trata. he disfrutado la lectura y además se me ha hecho incluso corto. he tenido ganas de corregir los movimientos del personaje principal y he sentido la necesidad de escribir mi própia vensión, así que enhorabuena, tu relato me ha subido el ánimo y la motivación, todo genial.

    Cosillas, me ha dado la impresión de que usas mucho el mi/me/yo pero es probable que sea por mi obsesión por la no repetición, te dejo un par de detalles que encontré que espero que te sean útiles ^^

    "...que me erizó hasta el último cabello de mí ser." Quitaría el "me"
    "...a las personas en un despojo humano." Puede que poniendo "en despojos humanos" quedara más natural.

    Nada más, muy chulo y ya mismo tienes esos 5op en el Ranking y voy a por el siguiente ;3

    .KATTY.
    @Musajue

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